CONCIERTO: Tributo a Nina Simone. Escenario Puerta del Ángel (Veranos de la Villa '09) (Madrid, ESP). 15/07/09
Por Patricia Godes
El guitarrista Al Schackman, el contrabajista Chris White, el batería Paul Robinson y el percusionista Leopoldo Fleming habían actuado en los Veranos de la Villa hace 20 años. Entonces acompañaban al piano a una mujer madura y triste que tocaba el piano como los ángeles y cantaba con la amargura y la rabia de las mujeres que sufren, han sufrido y sufrirán, en cualquier rincón del mundo y a lo largo de toda la historia de la humanidad.
20 años después, Nina Simone, fallecida en 2003, ya no está al piano y le sustituye Bob Dorough que toca un piano de jazz con un feo sonido electrónico, en vez de aquel maravilloso piano clásico. Mr. Shackman, su director musical durante largas décadas, ha invitado a cuatro buenas profesionales para que nos canten las mejores y más conocidas canciones de Nina Simone. Dianne Reeves, Lizz Wright y Angelique Kidjo y la menos conocida Simona, hija de Nina y su ex-marido y manager Andrew Stroud. Las cuatro cantantes, cada una con su estilo, fueron saliendo al escenario alternativamente entre vibraciones de pura magia, color y fuego. "My Baby Just Cares for Me", "Ne Me Quitte Pas", "Feeling Good", "Lilac Wine", "Young Gifted and Black", "I Put A Spell On You"... Las celebérrimas canciones del repertorio de la Simone llenaron el anochecer de sentimientos profundos como la vida y la muerte.
La beninesa Angelique Kidjo agradeció a Nina Simone, Miriam Makeba y Aretha Franklin haber podido escapar de su destino: "Si naces en África y eres niña, no eres nadie". Sus actuaciones fueron las más ligeras. Dianne Reeves y Lizz Wright, provienen del mundo del jazz y eligieron cantar descalzas. Ambas tienen voces graves, más serena la de la joven Wright y más desgarrada la de Reeves, una shouter comparable más bien a figuras masculinas como Big Joe Turner. La intensidad de Lizz y la fogosidad desatada de Dianne contrastaron con la alegre Simone que bromeó en castellano y recordó a su madre diciendo que Nina Simone nunca supo lo mucho que le quería el público.
Para final, una estremecedora versión de "Four Women" , cada cantante ante su micrófono, las cuatro distintas e incomparables y las cuatro unidas por el espíritu universal y eterno de una artista y una música inolvidables e irrepetibles.
M-a-r-a-v-i-l-l-o-s-o.
El guitarrista Al Schackman, el contrabajista Chris White, el batería Paul Robinson y el percusionista Leopoldo Fleming habían actuado en los Veranos de la Villa hace 20 años. Entonces acompañaban al piano a una mujer madura y triste que tocaba el piano como los ángeles y cantaba con la amargura y la rabia de las mujeres que sufren, han sufrido y sufrirán, en cualquier rincón del mundo y a lo largo de toda la historia de la humanidad.
20 años después, Nina Simone, fallecida en 2003, ya no está al piano y le sustituye Bob Dorough que toca un piano de jazz con un feo sonido electrónico, en vez de aquel maravilloso piano clásico. Mr. Shackman, su director musical durante largas décadas, ha invitado a cuatro buenas profesionales para que nos canten las mejores y más conocidas canciones de Nina Simone. Dianne Reeves, Lizz Wright y Angelique Kidjo y la menos conocida Simona, hija de Nina y su ex-marido y manager Andrew Stroud. Las cuatro cantantes, cada una con su estilo, fueron saliendo al escenario alternativamente entre vibraciones de pura magia, color y fuego. "My Baby Just Cares for Me", "Ne Me Quitte Pas", "Feeling Good", "Lilac Wine", "Young Gifted and Black", "I Put A Spell On You"... Las celebérrimas canciones del repertorio de la Simone llenaron el anochecer de sentimientos profundos como la vida y la muerte.
La beninesa Angelique Kidjo agradeció a Nina Simone, Miriam Makeba y Aretha Franklin haber podido escapar de su destino: "Si naces en África y eres niña, no eres nadie". Sus actuaciones fueron las más ligeras. Dianne Reeves y Lizz Wright, provienen del mundo del jazz y eligieron cantar descalzas. Ambas tienen voces graves, más serena la de la joven Wright y más desgarrada la de Reeves, una shouter comparable más bien a figuras masculinas como Big Joe Turner. La intensidad de Lizz y la fogosidad desatada de Dianne contrastaron con la alegre Simone que bromeó en castellano y recordó a su madre diciendo que Nina Simone nunca supo lo mucho que le quería el público.
Para final, una estremecedora versión de "Four Women" , cada cantante ante su micrófono, las cuatro distintas e incomparables y las cuatro unidas por el espíritu universal y eterno de una artista y una música inolvidables e irrepetibles.
M-a-r-a-v-i-l-l-o-s-o.
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Fotos: Francisco Posse

2 comentarios:
Una noche magica la del miercoles, alomejor un teatro hubiera sido mas intimo ya que NO SE LLENO inexplicablemente el escenario de la puerta del angel con la visita de cuatro de las artitas mundialmente mas reconocidas musicalmente.
Me sigue impresionando Dianne Reeves cada vez que la escucho!!
JMIX
Una noche inquietantemente emocionante con una música que te envolvía, se te aferraba por dentro y te soltaba suavemente. Momentos dulces y otros desgarradores llenos de sensaciones que me conmovíeron hasta el final. Lo disfruté mucho, Gracias.
LG
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